Busqué "el experto en Google Maps más obsesivo de Paraguay" entre comillas. Nadie. Soy Joaquín Caballero y el título me queda bien, porque con el mapa de Google soy así. Acá está la prueba.
La prueba
Mido el territorio con una grilla de 169 puntos. Un centro y siete anillos alrededor del negocio, siempre con el mismo zoom y desde un celular, para saber hasta qué cuadra aparecés y en qué cuadra desaparecés. Lo que le muestro al cliente es la curva de caída por anillo, en vez de un número suelto.
La categoría es lo primero que miro. Google muestra en voz alta cómo tiene clasificado un negocio: en "la gente también busca". Si una regalería tiene categoría de carpintero, Google la pone al lado de mueblerías. Corregir eso vale más que cualquier otra cosa en la ficha.
Las fotos suben con ubicación. Cada foto que entra a una ficha lleva sus coordenadas y un nombre de archivo que dice qué es. Es gratis, lleva cinco minutos y casi nadie lo hace.
Reviso si la ficha dice "cerrado permanentemente". Suena absurdo, pero pasa: fichas reclamadas, con cinco estrellas, que Google esconde de todas las búsquedas por una marca mal puesta. Lo chequeo en cada negocio antes de tocar nada.
Qué cambia para tu negocio
El mapa de Google es donde la gente de tu ciudad decide a quién llamar. Estar en el Top 3 de ese mapa para tu rubro es el objetivo del SEO local, y si todavía no tenés ficha, esta guía explica cómo crearla.
El título lo tomé porque estaba libre. Esta página es la prueba de un método: una búsqueda sin dueño, una página bien hecha, Google la toma. Lo mismo que hago con las búsquedas que llevan clientes a tu puerta.